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'Primer comic al que le di produccion legal. Aqui les presento un cuento rescatado de los relatos orales mapuche. Dedicado a mi ñuke y al pueblo mapuche' Francisco Arias Y? Qué le parece? Dejenos su opinion
Faites attention au Pihuichén


Esta imagen es trabajo de Hualichu, murales de interior

El vampiro es un murciélago que succiona la sangre de noche a los animales y a veces también al hombre que duerme al aire libre. Vive, precisamente, de esa sangre. No tiene absolutamente nada de fabuloso, legendario ni mitológico. No obstante, ya los araucanos, que lo conocen con el nombre de pihuichén, lo elevaron a tal categoría, seguramente por lo misteriosos que parecen esos ataques.


Texto raptado de Ojoconelarte.cl


Se le representa como una culebra que más tarde adquiere alas, las que le permiten volar: esa culebra alada aparece en la mitología americana desde México hasta Chile. Su estridente silbido suena como "piurút, piurút, y cuando se le escucha puede estarse seguro de que se va a producir la muerte de alguno de los presentes. De día se esconde en los bosques, dejando en la corteza de los árboles huellas de la sangre que chupa.

Si se le acerca alguna persona y no ve al pihuichén antes que éste la observe, ella morirá. Tiene la costumbre de permanecer cerca de un hogar, provocando la muerte por consunción de todos sus habitantes. Lo mismo ocurre con hatos de ganado, que enflaquecen y perecen. La única manera de impedir esos ataques consiste en trasladar el domicilio o el ganado al otro lado de una corriente de agua, pues el pihuichén no volará sobre ella. Los machis hacen frecuentemente alusiones a él como causante de enfermedades.


Imagen chupada del blog Vampiroweb

La mitología popular chilena ha adoptado estas mismas creencias, pero las ha modificado. Ha conservado la forma de una serpiente inicial, pero supone que más tarde se transforma en otro animal, como ser, una rana de gran tamaño, cubierta de finísimo vello y dotada de alas anchas y cortas, fuertes patas y ojos saltados y que espantan; o en un pavo joven, una gallina con pico largo y delgado, ojos grandes y de color gris muy claro, alas pequeñas y cerdas ásperas y fuertes que forman una hilera sobre el espinazo; pero también se le atribuye la forma de una serpiente alada.

En Chiloé se sostiene que en su origen es un aprendiz de brujo que no ha podido adelantar en el "arte" y que por tal motivo ha sido arrojado en un caudaloso río, donde se transformó en piuchén. Se le atribuye una larga vida y se cree aún que no muere nunca. Los daños que ocasiona son los mismos que indica la leyenda araucana
Cuentan nuestros Mayores que entonces en la Wenu Mapu (la Tierra de Arriba) coexistían las ener­gías positivas y negativas. Así era, dicen, hasta que el Espíritu Poderoso recordó que no había nada so­bre la Nag Mapu (la Tierra que ahora andamos). En­tonces, dicen, pensó en mandar hasta aquí a uno de sus amados Brotes.

Su gesto dicen, fue percibido por los espíritus negativos que se reunieron para urdir la forma de ser ellos los elegidos. ¿Pero quién?, se preguntaron. Entonces, dicen, empezaron a pelear. Tanto aumen­tó la violencia de la pelea que se abrieron los aires y enredados cayeron, transformándose en cuerpos in­candescentes en la caída.

Se rompió la tierra golpeada y los espíritus ne­gativos rodaron hasta sus profundidades. Allí quedaron encerrados. (Miñche Mapu / Tierra de Abajo se llama su lugar).

Por la fuerza de ese choque se origi­naron también los volcanes, los cerros y cordilleras, están diciendo nuestros Antepasados.

Entre los espíritus negativos se hallaban espíri­tus positivos que por haber estado demasiado cerca de la riña, fueron arrastrados en la caída, dicen.

Ellos, ellas, hicieron rogativa al Espíritu Pode­roso para que les permitiera regresar a la Wenu Mapu. Salieron entonces por los cráteres de los volcanes, pero quedaron nada más colgados en el aire (Wagvlen / Estrellas, así las nombró nuestra Gente). Por eso llora­ron esos espíritus, lloraron por mucho tiempo, dicen. Sus lágrimas formaron los ríos, los lagos y los mares.

Fue entonces que el primer espíritu Mapuche vino arrojado desde el Azul. Soñando miraba éste la superficie inmensa, deshabitada, de la Tierra que ahora andamos.

Su Madre, dicen, se entristeció de su soledad. Así, para que lo acompañara, el Espíritu Poderoso envió a una estrellita hermosa, refulgente.

Volando vino ella y caminó luego sobre las pie­dras hasta que sus pies sangraron. Su sangre se con­virtió en pasto, en flores se convirtió, dicen. El aro­ma, el color, la suavidad, alegraron a la mujer que las alzó deshojando. Pétalos que sostenidos y acari­ciados por la brisa surgida del resollar de su conten­to se transformaron en mariposas, en aves, en ala­dos insectos. Sus tallos se transformaron en plantas, en árboles agradecidos de frutos.

Despertó entonces el hombre con la sonrisa de la mujer. Los miró con su vigoroso resplandor el Pa­dre y veló por ellos la Madre con su tenue luz. Los jóvenes sembraron luego la semilla de su corazón.

Así comenzó la vida, están diciendo nuestras Ancianas / nuestros Ancianos.

Extraido de Elicura Chihuailaf - Arrojados desde el azul
Reportaje publicado en poesia.cl por Sandra Maldonado